adivinanzas para niños

El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.

 

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Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería