Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
