adivinanzas para niños

Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.

 

más adivinanzas de la naturaleza...

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.