adivinanzas para niños

Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.

 

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Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería

Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.

Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.