No me utilizan los patos
más me llevan de apellido,
con «Z» empieza mi nombre,
¡y ya el resto es pan comido!
más adivinanzas de ropa y vestuario...
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
