Aunque no hable,
lo cuenta todo por cable.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
