Cada año nazco gordito
y cada año me muero flaquito.
¿Qué soy?
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Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Estoy condenado a un año y un día; si esto es cada cuatro, ¿mi nombre, sabrías?
Como te cases o te embarques en este día fatal, todo te saldrá mal.
Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?
De siete en siete vamos cogiditos de las manos.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.
