Corre más que un ciclista,
nunca da marcha atrás,
si lo pierdes de vista,
¡cómo envejecerás!
más adivinanzas sobre el tiempo...
Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.
Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
¿Qué cosa, qué cosa es? que vuela sin tener alas, y corre sin tener pies.
Fui y no soy, no soy y fui, mañana seré y hablan siempre de mí.
¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
