Cuando sonríes asoman
blancos como el azahar
unas cositas que cortan
y que pueden masticar.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Si los abro veo si los cierro sueño.
Cinco hermanos muy unidos, que no se pueden mirar, cuando riñen aunque quieras, no los puedes separar.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
