Cuando sonríes asoman
blancos como el azahar
unas cositas que cortan
y que pueden masticar.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
