adivinanzas para niños

Cuando sonríes asoman
blancos como el azahar
unas cositas que cortan
y que pueden masticar.

 

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Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.

Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.

Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.

Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida

Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.

Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.

Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.

Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.

Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.

Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.