Doce señoritas
en un mirador,
todas tienen medias
y zapatos no.
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Cuando apenas he nacido, mi vida se acaba al punto; aunque no soy el primero, lo sigo por todo el mundo.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad.
Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.
Estoy condenado a un año y un día; si esto es cada cuatro, ¿mi nombre, sabrías?
Son doce hermanas y todas gastan medias y, aunque, van numeradas todas son cantadas.
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Doce son los hermanitos, uno es el benjamín, siete son los mayorcitos y los cuatro restantes los más pequeñitos.
