Doce señoritas
en un mirador,
todas tienen medias
y zapatos no.
más adivinanzas sobre el tiempo...
Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Fui y no soy, no soy y fui, mañana seré y hablan siempre de mí.
¿Qué cosa, qué cosa es? que vuela sin tener alas, y corre sin tener pies.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
Somos sesenta mellizos, en torno de nuestra madre, tenemos sesenta hijitos y toditos son iguales.
Somos doce hermanos y yo el más chiquito; cada cuatro años me crece el rabito.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.
