Doce señoritas
en un mirador,
todas tienen medias
y zapatos no.
más adivinanzas sobre el tiempo...
Son doce hermanas y todas gastan medias y, aunque, van numeradas todas son cantadas.
Me hallo en los escritorios y en las casas comerciales, todos me miran quien soy para ver lo que contengo. Mis días están contados y el día que voy a morir ya se sabe de antemano.
Somos doce hermanos y yo el más chiquito; cada cuatro años me crece el rabito.
Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.
Doce caballeros, nacidos del sol, todos mueren antes de los treinta y dos.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad.
Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.
De aquí al domingo seis pasos, seis cielos que veo pasar, seis mañanas, seis ocasos ¿Cómo me debo llamar?
