Doce señoritas
en un mirador,
todas tienen medias
y zapatos no.
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Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Los siete son hermanitos y viven un solo día: cuando uno nace otro muere, y así se pasan la vida.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Tengo agujas y no sé coser, tengo números y no sé leer.
Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad.
Te indica el día, te indica el mes, te indica el año. Dime ¿qué es?
