Dos hermanas en la plaza,
ambas marchan a la par,
si una da doce vueltas,
la otra una, nada más.
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Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Como te cases o te embarques en este día fatal, todo te saldrá mal.
Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Doce caballeros, nacidos del sol, todos mueren antes de los treinta y dos.
¿Qué cosa, qué cosa es? que vuela sin tener alas, y corre sin tener pies.
Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?
¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Un árbol con doce ramas, cada rama, cuatro nidos; cada nido, siete pájaros: cada cual con su apellido.
Corre más que un ciclista, nunca da marcha atrás, si lo pierdes de vista, ¡cómo envejecerás!
