Para unos soy muy corto;
para otros, regular;
para los tristes muy largo;
para Dios, la eternidad.
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Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Cada año nazco gordito y cada año me muero flaquito. ¿Qué soy?
¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
Doce caballeros, nacidos del sol, todos mueren antes de los treinta y dos.
De aquí al domingo seis pasos, seis cielos que veo pasar, seis mañanas, seis ocasos ¿Cómo me debo llamar?
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
