El cielo y la tierra
se van a juntar;
la ola y la nube
se van a enredar.
Vayas donde vayas
siempre lo verás,
por mucho que andes
nunca llegarás.
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Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
