adivinanzas para niños

Son mis colores tan brillantes
que el cielo alegro en un instante.

 

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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.

Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan