Son mis colores tan brillantes
que el cielo alegro en un instante.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Van y llegan, se llevan lo que traen y lo que traen se llevan
