En dos castañuelas voy encerrado
y al sacarme del mar me pongo colorado
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El padre en el mar y el hijo a rezar.
Tengo el nombre de una niña, crezco en el fondo del mar y en la arena de la playa tú me puedes encontrar.
Ella no tiene pies, y si te descuidas, parece un pez.
Vivo en el mar sin ser pez y soy siempre juguetón; nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.
¿Qué bicho dirás que es, que es algo y nada a la vez?
