En dos castañuelas voy encerrado
y al sacarme del mar me pongo colorado
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El padre en el mar y el hijo a rezar.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
Llegamos sin cesar, una tras otra, desde el mar a la playa a descansar. A veces, sin embargo, más furiosas, los barcos podemos destrozar.
Soy el que jamás descansa y va y viene sin cesar. Nunca me puedo secar. Jamás te aburre mi danza. En presencia o añoranza tu siempre me vas a amar.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
¿Qué bicho dirás que es, que es algo y nada a la vez?
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
