En dos castañuelas voy encerrado
y al sacarme del mar me pongo colorado
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Tengo el nombre de una niña, crezco en el fondo del mar y en la arena de la playa tú me puedes encontrar.
Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
Olas me llevan, olas me traen, pero las velas nunca se me caen.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
Soy el que jamás descansa y va y viene sin cesar. Nunca me puedo secar. Jamás te aburre mi danza. En presencia o añoranza tu siempre me vas a amar.
El padre en el mar y el hijo a rezar.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
Llegamos sin cesar, una tras otra, desde el mar a la playa a descansar. A veces, sin embargo, más furiosas, los barcos podemos destrozar.
Uso aguja sin coser, corto sin tijeras, y ando sin pié.
