En dos castañuelas voy encerrado
y al sacarme del mar me pongo colorado
más adivinanzas sobre el mar y la playa...
Cinco brazos, no te miento, habita siempre en el mar, aunque la puedes hallar de noche en el firmamento.
El padre en el mar y el hijo a rezar.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
Las hijas de este animal son pequeñas y delgadas, pero por su gran sabor, son muy caras y apreciadas.
Ella no tiene pies, y si te descuidas, parece un pez.
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.
Sin estrujarte el testuz y rápido cual centella, ¿sabrás decirme qué estrella nunca jamás tiene luz?
¿Qué bicho dirás que es, que es algo y nada a la vez?
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
