Girando toda su vida,
toda su vida girando
y no aprendió a ser más rápida
da una vuelta y tarda un día,
da otra vuelta y tarda un año.
más adivinanzas de la naturaleza...
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
