Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
