Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Adivíname ésa.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
