Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
