Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
