Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
