Pequeña como una pera
y alumbra la casa entera.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Adivíname ésa.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
