Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
