Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Adivíname ésa.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
