Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
