Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
