Poseo dientes y ojos
y para hacerme trabajar
me has de meter en cerrojos.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
