¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
