¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
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Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
