¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
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Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
