¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
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De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
