¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
