¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
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Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
