Que timbre y número tenga
y en verdad portal no sea
es cierto, y el que desea
hablar por él, no lo cuelga.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
