¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
