¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
