¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
