¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
