Siempre andamos por el suelo
de alcobas y de salones
y en historias orientales
hasta hacemos algún vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
