Siempre andamos por el suelo
de alcobas y de salones
y en historias orientales
hasta hacemos algún vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
