Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
Giro mi cuerpo ante el sol, por ser mi dueño y señor.
De bronce el tronco, las hojas de esmeralda, el fruto de oro, las flores de plata.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
Siempre mirando al sol y no soy un caracol. Giro y giro sin fin y no soy un bailarín.
Bonita planta, con una flor que gira y gira buscando el sol.
Está en el edificio, también en la maceta, la llevas en el pie, la coges en la huerta.
En el origen la respuesta está, en el fin, continuidad, y si no dice la verdad, tienes la réplica ya.
Soy una hierba trepadora y altanera que cubro más una pared que una pradera
Aunque es madre nunca ha parido, aunque es selva nunca dio abrigo; nace y no sabe andar pero enseguida se pone a trepar.
Como cuerda yo amarro, como cadenas sujeto, tengo un brazo y muchos dedos enterrados por el suelo.
