Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
De mi tronco herido sacan la resina. En las piñas guardo todas mis semillas.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
Entre col y col lechuga, entre lechuga, una flor, que al sol siempre está mirando, dorándose a su calor.
De bronce el tronco, las hojas de esmeralda, el fruto de oro, las flores de plata.
Antes éramos lozanas, en el estío, verdillas, ahora el viento nos lleva de un lado a otro, amarillas.
Adivina adivinador, ¿cuál es el árbol que no da flor?.
Dime tú que cosa maja. Cuanto más crece más baja.
Aunque es madre nunca ha parido, aunque es selva nunca dio abrigo; nace y no sabe andar pero enseguida se pone a trepar.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
¿Qué es, qué no es? Está en el jardín, también en tus pies.
