Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
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Son nuestras blancas flores a veces tan tempranas, que la nieve, envidiosa, viene a ver si nos gana
Soy una hierba trepadora y altanera que cubro más una pared que una pradera
Está en la navaja y está en el cuaderno, se cae del árbol antes del invierno.
Verde soy, verde seré, no me toques que te picaré.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
Es un árbol muy alto de estrecha copa, en el cementerio es donde mora.
Antes éramos lozanas, en el estío, verdillas, ahora el viento nos lleva de un lado a otro, amarillas.
En la tierra te sembraron, las aves te desearon, cuando estuviste dorado los hombres te segaron.
Aunque es madre nunca ha parido, aunque es selva nunca dio abrigo; nace y no sabe andar pero enseguida se pone a trepar.
Mi fruto es el dátil, mi hoja la palma, que la vemos mucho por Semana Santa.
