Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
Entre col y col lechuga, entre lechuga, una flor, que al sol siempre está mirando, dorándose a su calor.
Siempre mirando al sol y no soy un caracol. Giro y giro sin fin y no soy un bailarín.
De mi tronco herido sacan la resina. En las piñas guardo todas mis semillas.
Bonita planta, con una flor que gira y gira buscando el sol.
Aunque es madre nunca ha parido, aunque es selva nunca dio abrigo; nace y no sabe andar pero enseguida se pone a trepar.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
Está en el edificio, también en la maceta, la llevas en el pie, la coges en la huerta.
Verde fue mi nacimiento, amarillo mi vivir, en una sábana blanca me envuelven para morir.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
Giro mi cuerpo ante el sol, por ser mi dueño y señor.
