Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
En primavera te deleito, en verano te refresco, en otoño te alimento y en invierno te caliento.
Su cabeza es amarilla, siguiendo al sol, gira y gira, muchos comen sus pepitas y dicen que son muy ricas.
Verde me crié, negro me volví, ahora me visten de blanco, para poderme vender.
Mi fruto es el dátil, mi hoja la palma, que la vemos mucho por Semana Santa.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
Giro mi cuerpo ante el sol, por ser mi dueño y señor.
Antes éramos lozanas, en el estío, verdillas, ahora el viento nos lleva de un lado a otro, amarillas.
En el origen la respuesta está, en el fin, continuidad, y si no dice la verdad, tienes la réplica ya.
Soy una hierba trepadora y altanera que cubro más una pared que una pradera
Dime tú que cosa maja. Cuanto más crece más baja.
