Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
En primavera te deleito, en verano te refresco, en otoño te alimento y en invierno te caliento.
En el origen la respuesta está, en el fin, continuidad, y si no dice la verdad, tienes la réplica ya.
Los dátiles son mi fruto y palmas doy a lo bruto.
De mi tronco herido sacan la resina. En las piñas guardo todas mis semillas.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
Siempre mirando al sol y no soy un caracol. Giro y giro sin fin y no soy un bailarín.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
Adivina adivinador, ¿cuál es el árbol que no da flor?.
Alta como un pino, verde como un lino, con las hojas anchas y el fruto amarillo.
Como cuerda yo amarro, como cadenas sujeto, tengo un brazo y muchos dedos enterrados por el suelo.
