Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
Hay quien bebe por la boca, que es la forma de beber, pero sé de alguien que bebe solamente por los pies.
Es un gran señorón tiene verde sombrero y pantalón marrón.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
Como cuerda yo amarro, como cadenas sujeto, tengo un brazo y muchos dedos enterrados por el suelo.
Es un árbol muy alto de estrecha copa, en el cementerio es donde mora.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
Está en el edificio, también en la maceta, la llevas en el pie, la coges en la huerta.
Verde me crié, negro me volví, ahora me visten de blanco, para poderme vender.
Verde soy, verde seré, no me toques que te picaré.
Verde fue mi nacimiento, amarillo mi vivir, en una sábana blanca me envuelven para morir.
