Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
Verde fue mi nacimiento, amarillo mi vivir, en una sábana blanca me envuelven para morir.
¿Qué es, qué no es? Está en el jardín, también en tus pies.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
Su cabeza es amarilla, siguiendo al sol, gira y gira, muchos comen sus pepitas y dicen que son muy ricas.
De mi tronco herido sacan la resina. En las piñas guardo todas mis semillas.
Mi fruto es el dátil, mi hoja la palma, que la vemos mucho por Semana Santa.
Antes éramos lozanas, en el estío, verdillas, ahora el viento nos lleva de un lado a otro, amarillas.
Soy un árbol frondoso que da buen fruto pero cuando oyen mi nombre dicen que hurto.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
Los dátiles son mi fruto y palmas doy a lo bruto.
