Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
Entre col y col lechuga, entre lechuga, una flor, que al sol siempre está mirando, dorándose a su calor.
En la tierra te sembraron, las aves te desearon, cuando estuviste dorado los hombres te segaron.
Alta como un pino, verde como un lino, con las hojas anchas y el fruto amarillo.
Es un árbol muy alto de estrecha copa, en el cementerio es donde mora.
Giro mi cuerpo ante el sol, por ser mi dueño y señor.
Antes éramos lozanas, en el estío, verdillas, ahora el viento nos lleva de un lado a otro, amarillas.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
Está en la navaja y está en el cuaderno, se cae del árbol antes del invierno.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
Verde soy, verde seré, no me toques que te picaré.
