Son nuestras blancas flores
a veces tan tempranas,
que la nieve, envidiosa,
viene a ver si nos gana
más adivinanzas de arboles y plantas...
Está en el edificio, también en la maceta, la llevas en el pie, la coges en la huerta.
Siempre se muere escondida sin dar guerra, por dar a otros su vida bajo tierra.
Siempre mirando al sol y no soy un caracol. Giro y giro sin fin y no soy un bailarín.
Los dátiles son mi fruto y palmas doy a lo bruto.
Entre col y col lechuga, entre lechuga, una flor, que al sol siempre está mirando, dorándose a su calor.
Mis flores son las primeras en todas las primaveras. Mi semilla está escondida en estuches de madera.
Como cuerda yo amarro, como cadenas sujeto, tengo un brazo y muchos dedos enterrados por el suelo.
Está en la navaja y está en el cuaderno, se cae del árbol antes del invierno.
En primavera te deleito, en verano te refresco, en otoño te alimento y en invierno te caliento.
Verde me crié, negro me volví, ahora me visten de blanco, para poderme vender.
