Tan largo como un camino,
proviene de vegetal,
y a pesar de su extensión,
en un cesto puede estar.
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Dama da, dama deja, y no se queja de lo que deja.
Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.
Largo, largo, como un camino y cabe en un «pucherino».
Y lo es, y lo es y no me lo adivinas en un mes.
Tan largo como un camino, proviene de vegetal, y a pesar de su extensión, en un cesto puede estar.
Soy pequeña y afilada y pincho con mis puntadas.
Soy alta y delgada, tengo un ojo, hago vestidos y no me los pongo.
Una señora, muy aseñorada, tiene muchos dientes y se cose a puntadas.
Yo con mi hermana gemela andamos siempre al compás, con la boca por delante y los ojos por detrás.
Pequeños, redondos, con agujeritos, valemos muy poco, solos o juntitos, mas de nosotros depende el buen vestir de la gente.
