Tengo duro el corazón
pulpa blanca y
liquido en mi interior
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A mi me tratan de santa y traigo conmigo el día, soy redonda y encarnada y tengo la sangre fría.
¿Qué le dijo una cereza a otra cereza?
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
Tengo duro el corazón pulpa blanca y liquido en mi interior
Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.
Verde por fuera, roja por dentro, y con bailarinas en el centro. ¿Qué es?
Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor.
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
Si la dejamos se pasa; si la vendemos se pesa; si se hace vino se pisa; si la dejamos se posa.
