Tengo duro el corazón
pulpa blanca y
liquido en mi interior
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A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
Era un sol en miniatura y en el árbol la encontré. Cuando sin piel la dejé, me fascinó su frescura. ¿Qué es?
No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.
¿Qué le dijo una cereza a otra cereza?
Somos cien hermanitos, todos muy igualitos y estamos encerrados en un globo bonito.
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
Es como algunas cabezas y lleva dentro un cerebro, si la divido en dos piezas y la como, lo celebro.
Si la dejamos se pasa; si la vendemos se pesa; si se hace vino se pisa; si la dejamos se posa.
Soy redonda como el mundo al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan
Tengo duro cascarón, pulpa blanca y líquido dulce en mi interior.
