Me compran para dormir
y me encanta sacudir.
¿Qué soy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Adivíname ésa.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
