¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
