¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
