¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
