¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
