¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
