¿Quién pensaréis que yo soy,
que cuanto más y más lavo,
mucho más sucia me voy?

 

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Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.