En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
