adivinanzas para niños

Al revolver una esquina
me encontré con un convento,
las monjas vestidas de blanco,
la superiora en el centro,
más arriba dos ventanas,
más todavía un par de espejos
y en lo más alto la plaza
donde pasean los caballeros.

 

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Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.

Una señora, muy enseñoreada, siempre va en coche y siempre va mojada.

Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.

Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.

Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.

Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.

Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.

Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.

Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.

Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.