Unas son redondas,
otras ovaladas,
unas piensan mucho,
otras casi nada.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
