Alto, alto, como un pino,
pesa menos que un comino.
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Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
