Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
