Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
