Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
