Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
