Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
