Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
