adivinanzas para niños

Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.

 

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El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.

¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.

Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.