Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
