adivinanzas para niños

Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.

 

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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos.

De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.

Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.

Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.