adivinanzas para niños

Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.

 

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Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.