Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
