Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
