Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
