Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
