Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
