Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
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Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
