Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.
