Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
