Al dar la vuelta a la esquina
tropecé con un convento,
las monjas iban de blanco
y el sacristán en el centro.
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Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado.
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
Son dos cortinas en dos ventanitas que bajando ocultan dos niñas bonitas.
