Al dar la vuelta a la esquina
tropecé con un convento,
las monjas iban de blanco
y el sacristán en el centro.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Si los abro veo si los cierro sueño.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
Parecen persianas, que suben y bajan.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
¿Cuál es la planta más olorosa?
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
Porque no se caiga pagan, pero, si se cae, nadie se agacha a recogerlo.
Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado.
Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada, mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando.
