Colgada voy por delante
y al hombre hago elegante.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
