Colgada voy por delante
y al hombre hago elegante.
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No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Redondito, redondón, no tiene tapa ni tapón.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
