Colgada voy por delante
y al hombre hago elegante.
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En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
En tus manos estoy limpio, en tus ventanas me ensucio, si sucio, me ponen limpio, si limpio, me ponen sucio.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
