Chiquito, redondo,
barrilito sin fondo.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Me pisas y no me quejo, me cepillas si me mancho, y con mi hermano gemelo bajo tu cama descanso.
Hoy cuando me levanté, puse uno en cada pie. Como no son los zapatos, dime tú... ¿qué puede ser?
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Una piel que es otra piel, una mano que no es mano y el frío se aguanta bien.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
