adivinanzas para niños

Con «A» empieza mi nombre,
de las damas soy querido,
si me prenden voy seguro,
y, si me sueltan, perdido.

 

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Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.

Y lo es, y lo es y no me lo adivinas en un mes.

Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.

Un pie grave, ardiente y plano, va dejando el campo llano y, al pasar, su calentura va dejando en la llanura.

Primero ciega, luego pincha y todo une mientras camina.

Largo, largo, como un camino y cabe en un «pucherino».

Cuando pasa ¡cómo pisa!, deja rasa la camisa.

Cuanto más largas más cortas, cuanto más cortas más largas.

Vengo al mundo a trabajar, y tengo tan mala suerte, que todos me pinchan el culo, y yo no me puedo quejar.

Una señora, muy aseñorada, tiene muchos dientes y se cose a puntadas.