Con dos patas encorvadas
y dos amplios ventanales
quitan sol o dan visión
según sean sus cristales.
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Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería
Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
