Con dos patas encorvadas
y dos amplios ventanales
quitan sol o dan visión
según sean sus cristales.
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Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Con dos patas encorvadas y dos amplios ventanales quitan sol o dan visión según sean sus cristales.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
