adivinanzas para niños

Con dos patas encorvadas
y dos amplios ventanales
quitan sol o dan visión
según sean sus cristales.

 

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No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.

Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.

Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.

Destacan en las orejas creyéndose independientes, van casi siempre en parejas.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.