De día llenos de carne,
de noche con la boca al aire.
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No he de darte más razones, sin mi perderías los pantalones.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
De pergaminos, o sedas, o papel hechos estamos; en verano gusto damos; las manos han de estar quedas, si es que nuestro oficio usamos.
Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.
