Dicen que son de dos,
pero siempre son de una.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Si los abro veo si los cierro sueño.
Dos niñas asomaditas, cada una a su ventana, lo ven y lo cuentan todo, sin decir una palabra.
Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
Al dar la vuelta a la esquina tropecé con un convento, las monjas iban de blanco y el sacristán en el centro.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
¿Cuál es la mitad de uno?
Enfundados siempre van y hay que tener cuidado con las patadas que dan.
Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan.
