Doce caballeros,
nacidos del sol,
todos mueren antes
de los treinta y dos.
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¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Somos sesenta mellizos, en torno de nuestra madre, tenemos sesenta hijitos y toditos son iguales.
Como te cases o te embarques en este día fatal, todo te saldrá mal.
Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
Son doce hermanas y todas gastan medias y, aunque, van numeradas todas son cantadas.
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Doce caballeros, nacidos del sol, todos mueren antes de los treinta y dos.
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así?
Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
