Dos estrellas se han perdido,
en el cielo no aparecen,
en tu casa se han metido
y en tu cara resplandecen.
¿Qué son?
más adivinanzas del cuerpo humano...
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar...
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella, la camisa o el jersey.
Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan y que pueden masticar.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
