Dos estrellas se han perdido,
en el cielo no aparecen,
en tu casa se han metido
y en tu cara resplandecen.
¿Qué son?
más adivinanzas del cuerpo humano...
Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna.
¿Qué planta será la que en el hombre está?
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos.
Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo.
Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas.
¿Quién seré yo que encerrada soy donde quiera que voy, me encuentro siempre mojada y al cielo pegada estoy.
Dos niñas van a la par, y no se pueden mirar.
Dicen que son de dos, pero siempre son de una.
