Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
