Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
