Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
