Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
