Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
