Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
