Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
