Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
