Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
