Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
