Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
