Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
