Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
