Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Cuerpo de palo, cabeza de color, me encienden con cuidado y doy mucho calor. ¿Qué es ?
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
