Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
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Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
