Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
