Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
