Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
