Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
