Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
