Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Adivíname ésa.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
