Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
