Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
