Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
