Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
