Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
