Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Adivíname ésa.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
