Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
