Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
