Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto sé guardar,
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
