En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
