En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
