En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
