adivinanzas para niños

En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.

 

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En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.

Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?

¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.

Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.

Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.

Durante el verano escondido, en el invierno encendido.

La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!

De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.