En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
