En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.