En el buen tiempo a nadie marea,
en cuanto llueve repiquetea.
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Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
