En lo más alto me ponen
para que el viento me dé,
soy guía para los hombres
y siempre estoy de pié.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Adivíname ésa.
