En lo más alto me ponen
para que el viento me dé,
soy guía para los hombres
y siempre estoy de pié.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
