En lo más alto me ponen
para que el viento me dé,
soy guía para los hombres
y siempre estoy de pié.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
