En lo más alto me ponen
para que el viento me dé,
soy guía para los hombres
y siempre estoy de pié.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
