En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
