En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
