En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
