En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Adivíname ésa.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
