En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Adivíname ésa.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
