En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
