adivinanzas para niños

En mí se mueren los ríos,
y por mí los barcos van,
muy breve es el nombre mío,
tres letras tiene no más.

 

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Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.