En mí se mueren los ríos,
y por mí los barcos van,
muy breve es el nombre mío,
tres letras tiene no más.
más adivinanzas de la naturaleza...
Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
