En mí se mueren los ríos,
y por mí los barcos van,
muy breve es el nombre mío,
tres letras tiene no más.
más adivinanzas de la naturaleza...
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
