En mí se mueren los ríos,
y por mí los barcos van,
muy breve es el nombre mío,
tres letras tiene no más.
más adivinanzas de la naturaleza...
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
