En un cuarto me arrinconan
sin acordarse de mí,
pero pronto van a buscarme
cuando tienen que subir.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
