En un cuarto me arrinconan
sin acordarse de mí,
pero pronto van a buscarme
cuando tienen que subir.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
