Es una caja habladora,
que vive en todas las casas,
y se calla a muy alta hora.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
