Es una caja habladora,
que vive en todas las casas,
y se calla a muy alta hora.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
