Es una caja habladora,
que vive en todas las casas,
y se calla a muy alta hora.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
