Es una caja habladora,
que vive en todas las casas,
y se calla a muy alta hora.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Adivíname ésa.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
