Está hecha de metal,
de madera o de cristal
y golpes siempre recibe
cuando la entrada prohíbe.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
